Muerte de Raúl Reyes dejó sin vocero a la guerrilla
Buscan contacto con cúpula de las FARC para liberación de rehenes
Miembros de las FARC Miembros de las FARC. (AP)
17/5/2008 | Redacción starMediaImprimir
Facilitadores autorizados por el gobierno colombiano buscan un contacto con el comando central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para lograr la liberación de los rehenes en poder de ese grupo, reveló un vocero.

El director del semanario comunista "Voz", Carlos Lozano, dijo este viernes a una radio local que se intenta un contacto con la comandancia del grupo rebelde ante los inconvenientes para restablecer el diálogo.

Insistencia
"Hemos tocado algunas puertas, porque aún en los peores momentos en los que está tan baja la posibilidad de un acuerdo humanitario, debemos insistir para no cerrarlas", indicó el comunicador.

Lozano, autorizado por el gobierno del presidente Alvaro Uribe Vélez para intentar, junto con el ex ministro colombiano Alvaro Leyva, un acercamiento con las FARC, admitió que son muy pocos los avances logrados hasta ahora.

Explicó que como no hay un vocero de las FARC para hablar del tema de los secuestrados, luego de la muerte del jefe guerrillero Raúl Reyes, se están buscando contactos a alto nivel para destrabar el proceso.

"Ojalá pudiéramos llegar a él (al máximo jefe de las FARC, Manuel Marulanda Vélez "Tirofijo"), ese es el esfuerzo y ahí se podrían definir muchas cosas y sobre todo generar confianza", dijo Lozano a la radio Caracol.

Polémico deceso
Según el facilitador, la muerte de Reyes en un bombardeo colombiano a un campamento clandestino de las FARC en Ecuador, el 1 de marzo pasado, minó la confianza que ese grupo tenía en las gestiones.

Lozano informó que trabajan en conjunto con los gobiernos de España, Francia y Suiza, que cuentan también con el aval del Ejecutivo colombiano, para reactivar los contactos suspendidos tras la muerte de Reyes.

Las FARC retienen a 40 militares y políticos, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, para presionar su canje por unos 500 de sus hombres presos en cárceles de Colombia y Estados Unidos.